Monday, July 30, 2012

Secreto para prender el fuego

secreto para encender el carbón con una botella
Crecí entre asados. Mis padres tenían un quincho -pequeña construcción de ladrillos
con espacio para el carbón o la madera y una parrilla encima- al final del patio. Por allí, durante la primavera y el verano, pasaban primos, tíos, tías, abuela, amigos del colegio y los de más grande. El que se encargaba del fuego era mi papá (sigue sin cederle el puesto a nadie). Por años lo vi usar con destreza tenedores, cuchillos, secadores de pelo, en fin, todos los instrumentos básicos para hacer un asado y también me tocó verlo probar distintos trucos para prender el fuego: la cera de piso sobre el carbón, las maderas chiquitas, el tarro de conserva convertido en chimenea, la botella con los anillos de diario.

Buenos acompa241antes

Para asar verduras: sal, aceite y romero

 

Como este invierno neoyorquino no ha tenido mucho de invierno, los asados al aire libre han tenido una temporada un poco más larga que de costumbre. Los amigos ya han vuelto de las vacaciones de enero, post fiestas, y las parrilladas se han multiplicado, como si a punta de brasas fuéramos a espantar el frío que de todas maneras no quiere llegar.

Secreto para prender el fuego

secreto para encender el carbón con una botella
Crecí entre asados. Mis padres tenían un quincho -pequeña construcción de ladrillos
con espacio para el carbón o la madera y una parrilla encima- al final del patio. Por allí, durante la primavera y el verano, pasaban primos, tíos, tías, abuela, amigos del colegio y los de más grande. El que se encargaba del fuego era mi papá (sigue sin cederle el puesto a nadie). Por años lo vi usar con destreza tenedores, cuchillos, secadores de pelo, en fin, todos los instrumentos básicos para hacer un asado y también me tocó verlo probar distintos trucos para prender el fuego: la cera de piso sobre el carbón, las maderas chiquitas, el tarro de conserva convertido en chimenea, la botella con los anillos de diario.

Comer en el Sur

Vlomo grillado con chalotas y avellanasoy a pasar este verano entre Chile y Argentina, lo que en realidad quiere decir que voy a pasar el invierno por allá en el Sur. No es que tenga especial cariño por el frío, pero a veces los viajes nos planifican a nosotros, y no al revés. Ya que la cosa viene así, hay que tratar de sacarle lo mejor al invierno. Habrán asados, claro que menos que si fuera verano, pero habrán, conociendo a mi familia. Y también pan amasado, pebre y harina tostada, que queda tan bien con agua recién hervida y azúcar o como parte de un apanado para pejerreyes asados que muero por probar. Estos pejerreyes son del Sur del Sur, una receta patagónica, igual que una de lomo asado con chalotas y avellanas que desde ya planeo asarles a mis papás.

Comer en el Sur

Vlomo grillado con chalotas y avellanasoy a pasar este verano entre Chile y Argentina, lo que en realidad quiere decir que voy a pasar el invierno por allá en el Sur. No es que tenga especial cariño por el frío, pero a veces los viajes nos planifican a nosotros, y no al revés. Ya que la cosa viene así, hay que tratar de sacarle lo mejor al invierno. Habrán asados, claro que menos que si fuera verano, pero habrán, conociendo a mi familia. Y también pan amasado, pebre y harina tostada, que queda tan bien con agua recién hervida y azúcar o como parte de un apanado para pejerreyes asados que muero por probar. Estos pejerreyes son del Sur del Sur, una receta patagónica, igual que una de lomo asado con chalotas y avellanas que desde ya planeo asarles a mis papás.

Secreto para prender el fuego

secreto para encender el carbón con una botella
Crecí entre asados. Mis padres tenían un quincho -pequeña construcción de ladrillos
con espacio para el carbón o la madera y una parrilla encima- al final del patio. Por allí, durante la primavera y el verano, pasaban primos, tíos, tías, abuela, amigos del colegio y los de más grande. El que se encargaba del fuego era mi papá (sigue sin cederle el puesto a nadie). Por años lo vi usar con destreza tenedores, cuchillos, secadores de pelo, en fin, todos los instrumentos básicos para hacer un asado y también me tocó verlo probar distintos trucos para prender el fuego: la cera de piso sobre el carbón, las maderas chiquitas, el tarro de conserva convertido en chimenea, la botella con los anillos de diario.

Buenos acompa241antes

Para asar verduras: sal, aceite y romero

 

Como este invierno neoyorquino no ha tenido mucho de invierno, los asados al aire libre han tenido una temporada un poco más larga que de costumbre. Los amigos ya han vuelto de las vacaciones de enero, post fiestas, y las parrilladas se han multiplicado, como si a punta de brasas fuéramos a espantar el frío que de todas maneras no quiere llegar.

Secreto para prender el fuego

secreto para encender el carbón con una botella
Crecí entre asados. Mis padres tenían un quincho -pequeña construcción de ladrillos
con espacio para el carbón o la madera y una parrilla encima- al final del patio. Por allí, durante la primavera y el verano, pasaban primos, tíos, tías, abuela, amigos del colegio y los de más grande. El que se encargaba del fuego era mi papá (sigue sin cederle el puesto a nadie). Por años lo vi usar con destreza tenedores, cuchillos, secadores de pelo, en fin, todos los instrumentos básicos para hacer un asado y también me tocó verlo probar distintos trucos para prender el fuego: la cera de piso sobre el carbón, las maderas chiquitas, el tarro de conserva convertido en chimenea, la botella con los anillos de diario.

Comer en el Sur

Vlomo grillado con chalotas y avellanasoy a pasar este verano entre Chile y Argentina, lo que en realidad quiere decir que voy a pasar el invierno por allá en el Sur. No es que tenga especial cariño por el frío, pero a veces los viajes nos planifican a nosotros, y no al revés. Ya que la cosa viene así, hay que tratar de sacarle lo mejor al invierno. Habrán asados, claro que menos que si fuera verano, pero habrán, conociendo a mi familia. Y también pan amasado, pebre y harina tostada, que queda tan bien con agua recién hervida y azúcar o como parte de un apanado para pejerreyes asados que muero por probar. Estos pejerreyes son del Sur del Sur, una receta patagónica, igual que una de lomo asado con chalotas y avellanas que desde ya planeo asarles a mis papás.

Comer en el Sur

Vlomo grillado con chalotas y avellanasoy a pasar este verano entre Chile y Argentina, lo que en realidad quiere decir que voy a pasar el invierno por allá en el Sur. No es que tenga especial cariño por el frío, pero a veces los viajes nos planifican a nosotros, y no al revés. Ya que la cosa viene así, hay que tratar de sacarle lo mejor al invierno. Habrán asados, claro que menos que si fuera verano, pero habrán, conociendo a mi familia. Y también pan amasado, pebre y harina tostada, que queda tan bien con agua recién hervida y azúcar o como parte de un apanado para pejerreyes asados que muero por probar. Estos pejerreyes son del Sur del Sur, una receta patagónica, igual que una de lomo asado con chalotas y avellanas que desde ya planeo asarles a mis papás.

Secreto para prender el fuego

secreto para encender el carbón con una botella
Crecí entre asados. Mis padres tenían un quincho -pequeña construcción de ladrillos
con espacio para el carbón o la madera y una parrilla encima- al final del patio. Por allí, durante la primavera y el verano, pasaban primos, tíos, tías, abuela, amigos del colegio y los de más grande. El que se encargaba del fuego era mi papá (sigue sin cederle el puesto a nadie). Por años lo vi usar con destreza tenedores, cuchillos, secadores de pelo, en fin, todos los instrumentos básicos para hacer un asado y también me tocó verlo probar distintos trucos para prender el fuego: la cera de piso sobre el carbón, las maderas chiquitas, el tarro de conserva convertido en chimenea, la botella con los anillos de diario.

Buenos acompa241antes

Para asar verduras: sal, aceite y romero

 

Como este invierno neoyorquino no ha tenido mucho de invierno, los asados al aire libre han tenido una temporada un poco más larga que de costumbre. Los amigos ya han vuelto de las vacaciones de enero, post fiestas, y las parrilladas se han multiplicado, como si a punta de brasas fuéramos a espantar el frío que de todas maneras no quiere llegar.

Secreto para prender el fuego

secreto para encender el carbón con una botella
Crecí entre asados. Mis padres tenían un quincho -pequeña construcción de ladrillos
con espacio para el carbón o la madera y una parrilla encima- al final del patio. Por allí, durante la primavera y el verano, pasaban primos, tíos, tías, abuela, amigos del colegio y los de más grande. El que se encargaba del fuego era mi papá (sigue sin cederle el puesto a nadie). Por años lo vi usar con destreza tenedores, cuchillos, secadores de pelo, en fin, todos los instrumentos básicos para hacer un asado y también me tocó verlo probar distintos trucos para prender el fuego: la cera de piso sobre el carbón, las maderas chiquitas, el tarro de conserva convertido en chimenea, la botella con los anillos de diario.

Comer en el Sur

Vlomo grillado con chalotas y avellanasoy a pasar este verano entre Chile y Argentina, lo que en realidad quiere decir que voy a pasar el invierno por allá en el Sur. No es que tenga especial cariño por el frío, pero a veces los viajes nos planifican a nosotros, y no al revés. Ya que la cosa viene así, hay que tratar de sacarle lo mejor al invierno. Habrán asados, claro que menos que si fuera verano, pero habrán, conociendo a mi familia. Y también pan amasado, pebre y harina tostada, que queda tan bien con agua recién hervida y azúcar o como parte de un apanado para pejerreyes asados que muero por probar. Estos pejerreyes son del Sur del Sur, una receta patagónica, igual que una de lomo asado con chalotas y avellanas que desde ya planeo asarles a mis papás.

Comer en el Sur

Vlomo grillado con chalotas y avellanasoy a pasar este verano entre Chile y Argentina, lo que en realidad quiere decir que voy a pasar el invierno por allá en el Sur. No es que tenga especial cariño por el frío, pero a veces los viajes nos planifican a nosotros, y no al revés. Ya que la cosa viene así, hay que tratar de sacarle lo mejor al invierno. Habrán asados, claro que menos que si fuera verano, pero habrán, conociendo a mi familia. Y también pan amasado, pebre y harina tostada, que queda tan bien con agua recién hervida y azúcar o como parte de un apanado para pejerreyes asados que muero por probar. Estos pejerreyes son del Sur del Sur, una receta patagónica, igual que una de lomo asado con chalotas y avellanas que desde ya planeo asarles a mis papás.

Secreto para prender el fuego

secreto para encender el carbón con una botella
Crecí entre asados. Mis padres tenían un quincho -pequeña construcción de ladrillos
con espacio para el carbón o la madera y una parrilla encima- al final del patio. Por allí, durante la primavera y el verano, pasaban primos, tíos, tías, abuela, amigos del colegio y los de más grande. El que se encargaba del fuego era mi papá (sigue sin cederle el puesto a nadie). Por años lo vi usar con destreza tenedores, cuchillos, secadores de pelo, en fin, todos los instrumentos básicos para hacer un asado y también me tocó verlo probar distintos trucos para prender el fuego: la cera de piso sobre el carbón, las maderas chiquitas, el tarro de conserva convertido en chimenea, la botella con los anillos de diario.

Buenos acompa241antes

Para asar verduras: sal, aceite y romero

 

Como este invierno neoyorquino no ha tenido mucho de invierno, los asados al aire libre han tenido una temporada un poco más larga que de costumbre. Los amigos ya han vuelto de las vacaciones de enero, post fiestas, y las parrilladas se han multiplicado, como si a punta de brasas fuéramos a espantar el frío que de todas maneras no quiere llegar.

Secreto para prender el fuego

secreto para encender el carbón con una botella
Crecí entre asados. Mis padres tenían un quincho -pequeña construcción de ladrillos
con espacio para el carbón o la madera y una parrilla encima- al final del patio. Por allí, durante la primavera y el verano, pasaban primos, tíos, tías, abuela, amigos del colegio y los de más grande. El que se encargaba del fuego era mi papá (sigue sin cederle el puesto a nadie). Por años lo vi usar con destreza tenedores, cuchillos, secadores de pelo, en fin, todos los instrumentos básicos para hacer un asado y también me tocó verlo probar distintos trucos para prender el fuego: la cera de piso sobre el carbón, las maderas chiquitas, el tarro de conserva convertido en chimenea, la botella con los anillos de diario.

Comer en el Sur

Vlomo grillado con chalotas y avellanasoy a pasar este verano entre Chile y Argentina, lo que en realidad quiere decir que voy a pasar el invierno por allá en el Sur. No es que tenga especial cariño por el frío, pero a veces los viajes nos planifican a nosotros, y no al revés. Ya que la cosa viene así, hay que tratar de sacarle lo mejor al invierno. Habrán asados, claro que menos que si fuera verano, pero habrán, conociendo a mi familia. Y también pan amasado, pebre y harina tostada, que queda tan bien con agua recién hervida y azúcar o como parte de un apanado para pejerreyes asados que muero por probar. Estos pejerreyes son del Sur del Sur, una receta patagónica, igual que una de lomo asado con chalotas y avellanas que desde ya planeo asarles a mis papás.

Comer en el Sur

Vlomo grillado con chalotas y avellanasoy a pasar este verano entre Chile y Argentina, lo que en realidad quiere decir que voy a pasar el invierno por allá en el Sur. No es que tenga especial cariño por el frío, pero a veces los viajes nos planifican a nosotros, y no al revés. Ya que la cosa viene así, hay que tratar de sacarle lo mejor al invierno. Habrán asados, claro que menos que si fuera verano, pero habrán, conociendo a mi familia. Y también pan amasado, pebre y harina tostada, que queda tan bien con agua recién hervida y azúcar o como parte de un apanado para pejerreyes asados que muero por probar. Estos pejerreyes son del Sur del Sur, una receta patagónica, igual que una de lomo asado con chalotas y avellanas que desde ya planeo asarles a mis papás.

El costillar es m237o


Costillar de chancho adobado para asar

Hace unos días me llamó un amigo, recién llegado a Nueva York, para preguntarme cómo se decía lomo en inglés. Iba camino a una carnicería o a un supermercado (lo que encontrara primero), y le había bajado el pánico a la lengua extranjera. Mi amigo habla bien el inglés, pero hasta que llegó acá nunca pensó en aprender los cortes de carne en otro idioma que no fuera el español. A mí tampoco se me había pasado por la cabeza.

El costillar es m237o


Costillar de chancho adobado para asar

Hace unos días me llamó un amigo, recién llegado a Nueva York, para preguntarme cómo se decía lomo en inglés. Iba camino a una carnicería o a un supermercado (lo que encontrara primero), y le había bajado el pánico a la lengua extranjera. Mi amigo habla bien el inglés, pero hasta que llegó acá nunca pensó en aprender los cortes de carne en otro idioma que no fuera el español. A mí tampoco se me había pasado por la cabeza.

Buenos acompa241antes

Para asar verduras: sal, aceite y romero

 

Como este invierno neoyorquino no ha tenido mucho de invierno, los asados al aire libre han tenido una temporada un poco más larga que de costumbre. Los amigos ya han vuelto de las vacaciones de enero, post fiestas, y las parrilladas se han multiplicado, como si a punta de brasas fuéramos a espantar el frío que de todas maneras no quiere llegar.

Carne irresistible

carne asada en madera de cerezo



Después de siete años he vuelto a la carne. Todavía me acuerdo del asado donde decidí convertirme en vegetariana. Era una parrillada a la chilena, en el patio de un amigo, en Santiago. El carbón lanzaba llamaradas de vez en cuando, las que hacían que las longanizas -versión local de las sausages que ahora como en Nueva York- soltaran jugo  e hicieran el mismo sonido que globos desinflándose. Al lado de las longanizas se asaban unas pechugas de pollo y un par de lomos vetados, uno de los cortes favoritos de los carnívoros de mi tierra. En ese asado decidí dejar de comer carne. Por ninguna razón en especial. Ni por amor a los animales -que sí tengo- ni por salud. Simplemente ya no quería más. Y paré. Siete años después, ya viviendo en Nueva York y con novio argentino de por medio, volví. Felizmente volví.

Carne irresistible

carne asada en madera de cerezo



Después de siete años he vuelto a la carne. Todavía me acuerdo del asado donde decidí convertirme en vegetariana. Era una parrillada a la chilena, en el patio de un amigo, en Santiago. El carbón lanzaba llamaradas de vez en cuando, las que hacían que las longanizas -versión local de las sausages que ahora como en Nueva York- soltaran jugo  e hicieran el mismo sonido que globos desinflándose. Al lado de las longanizas se asaban unas pechugas de pollo y un par de lomos vetados, uno de los cortes favoritos de los carnívoros de mi tierra. En ese asado decidí dejar de comer carne. Por ninguna razón en especial. Ni por amor a los animales -que sí tengo- ni por salud. Simplemente ya no quería más. Y paré. Siete años después, ya viviendo en Nueva York y con novio argentino de por medio, volví. Felizmente volví.