Crecí entre asados. Mis padres tenían un quincho -pequeña construcción de ladrillos
con espacio para el carbón o la madera y una parrilla encima- al final del patio. Por allí, durante la primavera y el verano, pasaban primos, tíos, tías, abuela, amigos del colegio y los de más grande. El que se encargaba del fuego era mi papá (sigue sin cederle el puesto a nadie). Por años lo vi usar con destreza tenedores, cuchillos, secadores de pelo, en fin, todos los instrumentos básicos para hacer un asado y también me tocó verlo probar distintos trucos para prender el fuego: la cera de piso sobre el carbón, las maderas chiquitas, el tarro de conserva convertido en chimenea, la botella con los anillos de diario.
Saturday, August 11, 2012
Secreto para prender el fuego
Secreto para prender el fuego
Crecí entre asados. Mis padres tenían un quincho -pequeña construcción de ladrillos
con espacio para el carbón o la madera y una parrilla encima- al final del patio. Por allí, durante la primavera y el verano, pasaban primos, tíos, tías, abuela, amigos del colegio y los de más grande. El que se encargaba del fuego era mi papá (sigue sin cederle el puesto a nadie). Por años lo vi usar con destreza tenedores, cuchillos, secadores de pelo, en fin, todos los instrumentos básicos para hacer un asado y también me tocó verlo probar distintos trucos para prender el fuego: la cera de piso sobre el carbón, las maderas chiquitas, el tarro de conserva convertido en chimenea, la botella con los anillos de diario.
Secreto para prender el fuego
Crecí entre asados. Mis padres tenían un quincho -pequeña construcción de ladrillos
con espacio para el carbón o la madera y una parrilla encima- al final del patio. Por allí, durante la primavera y el verano, pasaban primos, tíos, tías, abuela, amigos del colegio y los de más grande. El que se encargaba del fuego era mi papá (sigue sin cederle el puesto a nadie). Por años lo vi usar con destreza tenedores, cuchillos, secadores de pelo, en fin, todos los instrumentos básicos para hacer un asado y también me tocó verlo probar distintos trucos para prender el fuego: la cera de piso sobre el carbón, las maderas chiquitas, el tarro de conserva convertido en chimenea, la botella con los anillos de diario.
Secreto para prender el fuego
Crecí entre asados. Mis padres tenían un quincho -pequeña construcción de ladrillos
con espacio para el carbón o la madera y una parrilla encima- al final del patio. Por allí, durante la primavera y el verano, pasaban primos, tíos, tías, abuela, amigos del colegio y los de más grande. El que se encargaba del fuego era mi papá (sigue sin cederle el puesto a nadie). Por años lo vi usar con destreza tenedores, cuchillos, secadores de pelo, en fin, todos los instrumentos básicos para hacer un asado y también me tocó verlo probar distintos trucos para prender el fuego: la cera de piso sobre el carbón, las maderas chiquitas, el tarro de conserva convertido en chimenea, la botella con los anillos de diario.
Secreto para prender el fuego
Crecí entre asados. Mis padres tenían un quincho -pequeña construcción de ladrillos
con espacio para el carbón o la madera y una parrilla encima- al final del patio. Por allí, durante la primavera y el verano, pasaban primos, tíos, tías, abuela, amigos del colegio y los de más grande. El que se encargaba del fuego era mi papá (sigue sin cederle el puesto a nadie). Por años lo vi usar con destreza tenedores, cuchillos, secadores de pelo, en fin, todos los instrumentos básicos para hacer un asado y también me tocó verlo probar distintos trucos para prender el fuego: la cera de piso sobre el carbón, las maderas chiquitas, el tarro de conserva convertido en chimenea, la botella con los anillos de diario.
Friday, August 10, 2012
Secreto para prender el fuego
Crecí entre asados. Mis padres tenían un quincho -pequeña construcción de ladrillos
con espacio para el carbón o la madera y una parrilla encima- al final del patio. Por allí, durante la primavera y el verano, pasaban primos, tíos, tías, abuela, amigos del colegio y los de más grande. El que se encargaba del fuego era mi papá (sigue sin cederle el puesto a nadie). Por años lo vi usar con destreza tenedores, cuchillos, secadores de pelo, en fin, todos los instrumentos básicos para hacer un asado y también me tocó verlo probar distintos trucos para prender el fuego: la cera de piso sobre el carbón, las maderas chiquitas, el tarro de conserva convertido en chimenea, la botella con los anillos de diario.
Secreto para prender el fuego
Crecí entre asados. Mis padres tenían un quincho -pequeña construcción de ladrillos
con espacio para el carbón o la madera y una parrilla encima- al final del patio. Por allí, durante la primavera y el verano, pasaban primos, tíos, tías, abuela, amigos del colegio y los de más grande. El que se encargaba del fuego era mi papá (sigue sin cederle el puesto a nadie). Por años lo vi usar con destreza tenedores, cuchillos, secadores de pelo, en fin, todos los instrumentos básicos para hacer un asado y también me tocó verlo probar distintos trucos para prender el fuego: la cera de piso sobre el carbón, las maderas chiquitas, el tarro de conserva convertido en chimenea, la botella con los anillos de diario.
Secreto para prender el fuego
Crecí entre asados. Mis padres tenían un quincho -pequeña construcción de ladrillos
con espacio para el carbón o la madera y una parrilla encima- al final del patio. Por allí, durante la primavera y el verano, pasaban primos, tíos, tías, abuela, amigos del colegio y los de más grande. El que se encargaba del fuego era mi papá (sigue sin cederle el puesto a nadie). Por años lo vi usar con destreza tenedores, cuchillos, secadores de pelo, en fin, todos los instrumentos básicos para hacer un asado y también me tocó verlo probar distintos trucos para prender el fuego: la cera de piso sobre el carbón, las maderas chiquitas, el tarro de conserva convertido en chimenea, la botella con los anillos de diario.
Secreto para prender el fuego
Crecí entre asados. Mis padres tenían un quincho -pequeña construcción de ladrillos
con espacio para el carbón o la madera y una parrilla encima- al final del patio. Por allí, durante la primavera y el verano, pasaban primos, tíos, tías, abuela, amigos del colegio y los de más grande. El que se encargaba del fuego era mi papá (sigue sin cederle el puesto a nadie). Por años lo vi usar con destreza tenedores, cuchillos, secadores de pelo, en fin, todos los instrumentos básicos para hacer un asado y también me tocó verlo probar distintos trucos para prender el fuego: la cera de piso sobre el carbón, las maderas chiquitas, el tarro de conserva convertido en chimenea, la botella con los anillos de diario.
Secreto para prender el fuego
Crecí entre asados. Mis padres tenían un quincho -pequeña construcción de ladrillos
con espacio para el carbón o la madera y una parrilla encima- al final del patio. Por allí, durante la primavera y el verano, pasaban primos, tíos, tías, abuela, amigos del colegio y los de más grande. El que se encargaba del fuego era mi papá (sigue sin cederle el puesto a nadie). Por años lo vi usar con destreza tenedores, cuchillos, secadores de pelo, en fin, todos los instrumentos básicos para hacer un asado y también me tocó verlo probar distintos trucos para prender el fuego: la cera de piso sobre el carbón, las maderas chiquitas, el tarro de conserva convertido en chimenea, la botella con los anillos de diario.
Wednesday, August 8, 2012
Secreto para prender el fuego
Crecí entre asados. Mis padres tenían un quincho -pequeña construcción de ladrillos
con espacio para el carbón o la madera y una parrilla encima- al final del patio. Por allí, durante la primavera y el verano, pasaban primos, tíos, tías, abuela, amigos del colegio y los de más grande. El que se encargaba del fuego era mi papá (sigue sin cederle el puesto a nadie). Por años lo vi usar con destreza tenedores, cuchillos, secadores de pelo, en fin, todos los instrumentos básicos para hacer un asado y también me tocó verlo probar distintos trucos para prender el fuego: la cera de piso sobre el carbón, las maderas chiquitas, el tarro de conserva convertido en chimenea, la botella con los anillos de diario.
Secreto para prender el fuego
Crecí entre asados. Mis padres tenían un quincho -pequeña construcción de ladrillos
con espacio para el carbón o la madera y una parrilla encima- al final del patio. Por allí, durante la primavera y el verano, pasaban primos, tíos, tías, abuela, amigos del colegio y los de más grande. El que se encargaba del fuego era mi papá (sigue sin cederle el puesto a nadie). Por años lo vi usar con destreza tenedores, cuchillos, secadores de pelo, en fin, todos los instrumentos básicos para hacer un asado y también me tocó verlo probar distintos trucos para prender el fuego: la cera de piso sobre el carbón, las maderas chiquitas, el tarro de conserva convertido en chimenea, la botella con los anillos de diario.
Secreto para prender el fuego
Crecí entre asados. Mis padres tenían un quincho -pequeña construcción de ladrillos
con espacio para el carbón o la madera y una parrilla encima- al final del patio. Por allí, durante la primavera y el verano, pasaban primos, tíos, tías, abuela, amigos del colegio y los de más grande. El que se encargaba del fuego era mi papá (sigue sin cederle el puesto a nadie). Por años lo vi usar con destreza tenedores, cuchillos, secadores de pelo, en fin, todos los instrumentos básicos para hacer un asado y también me tocó verlo probar distintos trucos para prender el fuego: la cera de piso sobre el carbón, las maderas chiquitas, el tarro de conserva convertido en chimenea, la botella con los anillos de diario.
Secreto para prender el fuego
Crecí entre asados. Mis padres tenían un quincho -pequeña construcción de ladrillos
con espacio para el carbón o la madera y una parrilla encima- al final del patio. Por allí, durante la primavera y el verano, pasaban primos, tíos, tías, abuela, amigos del colegio y los de más grande. El que se encargaba del fuego era mi papá (sigue sin cederle el puesto a nadie). Por años lo vi usar con destreza tenedores, cuchillos, secadores de pelo, en fin, todos los instrumentos básicos para hacer un asado y también me tocó verlo probar distintos trucos para prender el fuego: la cera de piso sobre el carbón, las maderas chiquitas, el tarro de conserva convertido en chimenea, la botella con los anillos de diario.
Secreto para prender el fuego
Crecí entre asados. Mis padres tenían un quincho -pequeña construcción de ladrillos
con espacio para el carbón o la madera y una parrilla encima- al final del patio. Por allí, durante la primavera y el verano, pasaban primos, tíos, tías, abuela, amigos del colegio y los de más grande. El que se encargaba del fuego era mi papá (sigue sin cederle el puesto a nadie). Por años lo vi usar con destreza tenedores, cuchillos, secadores de pelo, en fin, todos los instrumentos básicos para hacer un asado y también me tocó verlo probar distintos trucos para prender el fuego: la cera de piso sobre el carbón, las maderas chiquitas, el tarro de conserva convertido en chimenea, la botella con los anillos de diario.
Tuesday, August 7, 2012
Secreto para prender el fuego
Crecí entre asados. Mis padres tenían un quincho -pequeña construcción de ladrillos
con espacio para el carbón o la madera y una parrilla encima- al final del patio. Por allí, durante la primavera y el verano, pasaban primos, tíos, tías, abuela, amigos del colegio y los de más grande. El que se encargaba del fuego era mi papá (sigue sin cederle el puesto a nadie). Por años lo vi usar con destreza tenedores, cuchillos, secadores de pelo, en fin, todos los instrumentos básicos para hacer un asado y también me tocó verlo probar distintos trucos para prender el fuego: la cera de piso sobre el carbón, las maderas chiquitas, el tarro de conserva convertido en chimenea, la botella con los anillos de diario.
Secreto para prender el fuego
Crecí entre asados. Mis padres tenían un quincho -pequeña construcción de ladrillos
con espacio para el carbón o la madera y una parrilla encima- al final del patio. Por allí, durante la primavera y el verano, pasaban primos, tíos, tías, abuela, amigos del colegio y los de más grande. El que se encargaba del fuego era mi papá (sigue sin cederle el puesto a nadie). Por años lo vi usar con destreza tenedores, cuchillos, secadores de pelo, en fin, todos los instrumentos básicos para hacer un asado y también me tocó verlo probar distintos trucos para prender el fuego: la cera de piso sobre el carbón, las maderas chiquitas, el tarro de conserva convertido en chimenea, la botella con los anillos de diario.
Secreto para prender el fuego
Crecí entre asados. Mis padres tenían un quincho -pequeña construcción de ladrillos
con espacio para el carbón o la madera y una parrilla encima- al final del patio. Por allí, durante la primavera y el verano, pasaban primos, tíos, tías, abuela, amigos del colegio y los de más grande. El que se encargaba del fuego era mi papá (sigue sin cederle el puesto a nadie). Por años lo vi usar con destreza tenedores, cuchillos, secadores de pelo, en fin, todos los instrumentos básicos para hacer un asado y también me tocó verlo probar distintos trucos para prender el fuego: la cera de piso sobre el carbón, las maderas chiquitas, el tarro de conserva convertido en chimenea, la botella con los anillos de diario.
Secreto para prender el fuego
Crecí entre asados. Mis padres tenían un quincho -pequeña construcción de ladrillos
con espacio para el carbón o la madera y una parrilla encima- al final del patio. Por allí, durante la primavera y el verano, pasaban primos, tíos, tías, abuela, amigos del colegio y los de más grande. El que se encargaba del fuego era mi papá (sigue sin cederle el puesto a nadie). Por años lo vi usar con destreza tenedores, cuchillos, secadores de pelo, en fin, todos los instrumentos básicos para hacer un asado y también me tocó verlo probar distintos trucos para prender el fuego: la cera de piso sobre el carbón, las maderas chiquitas, el tarro de conserva convertido en chimenea, la botella con los anillos de diario.
Secreto para prender el fuego
Crecí entre asados. Mis padres tenían un quincho -pequeña construcción de ladrillos
con espacio para el carbón o la madera y una parrilla encima- al final del patio. Por allí, durante la primavera y el verano, pasaban primos, tíos, tías, abuela, amigos del colegio y los de más grande. El que se encargaba del fuego era mi papá (sigue sin cederle el puesto a nadie). Por años lo vi usar con destreza tenedores, cuchillos, secadores de pelo, en fin, todos los instrumentos básicos para hacer un asado y también me tocó verlo probar distintos trucos para prender el fuego: la cera de piso sobre el carbón, las maderas chiquitas, el tarro de conserva convertido en chimenea, la botella con los anillos de diario.
Saturday, August 4, 2012
Secreto para prender el fuego
Crecí entre asados. Mis padres tenían un quincho -pequeña construcción de ladrillos
con espacio para el carbón o la madera y una parrilla encima- al final del patio. Por allí, durante la primavera y el verano, pasaban primos, tíos, tías, abuela, amigos del colegio y los de más grande. El que se encargaba del fuego era mi papá (sigue sin cederle el puesto a nadie). Por años lo vi usar con destreza tenedores, cuchillos, secadores de pelo, en fin, todos los instrumentos básicos para hacer un asado y también me tocó verlo probar distintos trucos para prender el fuego: la cera de piso sobre el carbón, las maderas chiquitas, el tarro de conserva convertido en chimenea, la botella con los anillos de diario.
Secreto para prender el fuego
Crecí entre asados. Mis padres tenían un quincho -pequeña construcción de ladrillos
con espacio para el carbón o la madera y una parrilla encima- al final del patio. Por allí, durante la primavera y el verano, pasaban primos, tíos, tías, abuela, amigos del colegio y los de más grande. El que se encargaba del fuego era mi papá (sigue sin cederle el puesto a nadie). Por años lo vi usar con destreza tenedores, cuchillos, secadores de pelo, en fin, todos los instrumentos básicos para hacer un asado y también me tocó verlo probar distintos trucos para prender el fuego: la cera de piso sobre el carbón, las maderas chiquitas, el tarro de conserva convertido en chimenea, la botella con los anillos de diario.
Secreto para prender el fuego
Crecí entre asados. Mis padres tenían un quincho -pequeña construcción de ladrillos
con espacio para el carbón o la madera y una parrilla encima- al final del patio. Por allí, durante la primavera y el verano, pasaban primos, tíos, tías, abuela, amigos del colegio y los de más grande. El que se encargaba del fuego era mi papá (sigue sin cederle el puesto a nadie). Por años lo vi usar con destreza tenedores, cuchillos, secadores de pelo, en fin, todos los instrumentos básicos para hacer un asado y también me tocó verlo probar distintos trucos para prender el fuego: la cera de piso sobre el carbón, las maderas chiquitas, el tarro de conserva convertido en chimenea, la botella con los anillos de diario.
Secreto para prender el fuego
Crecí entre asados. Mis padres tenían un quincho -pequeña construcción de ladrillos
con espacio para el carbón o la madera y una parrilla encima- al final del patio. Por allí, durante la primavera y el verano, pasaban primos, tíos, tías, abuela, amigos del colegio y los de más grande. El que se encargaba del fuego era mi papá (sigue sin cederle el puesto a nadie). Por años lo vi usar con destreza tenedores, cuchillos, secadores de pelo, en fin, todos los instrumentos básicos para hacer un asado y también me tocó verlo probar distintos trucos para prender el fuego: la cera de piso sobre el carbón, las maderas chiquitas, el tarro de conserva convertido en chimenea, la botella con los anillos de diario.
Secreto para prender el fuego
Crecí entre asados. Mis padres tenían un quincho -pequeña construcción de ladrillos
con espacio para el carbón o la madera y una parrilla encima- al final del patio. Por allí, durante la primavera y el verano, pasaban primos, tíos, tías, abuela, amigos del colegio y los de más grande. El que se encargaba del fuego era mi papá (sigue sin cederle el puesto a nadie). Por años lo vi usar con destreza tenedores, cuchillos, secadores de pelo, en fin, todos los instrumentos básicos para hacer un asado y también me tocó verlo probar distintos trucos para prender el fuego: la cera de piso sobre el carbón, las maderas chiquitas, el tarro de conserva convertido en chimenea, la botella con los anillos de diario.
Friday, August 3, 2012
Secreto para prender el fuego
Crecí entre asados. Mis padres tenían un quincho -pequeña construcción de ladrillos
con espacio para el carbón o la madera y una parrilla encima- al final del patio. Por allí, durante la primavera y el verano, pasaban primos, tíos, tías, abuela, amigos del colegio y los de más grande. El que se encargaba del fuego era mi papá (sigue sin cederle el puesto a nadie). Por años lo vi usar con destreza tenedores, cuchillos, secadores de pelo, en fin, todos los instrumentos básicos para hacer un asado y también me tocó verlo probar distintos trucos para prender el fuego: la cera de piso sobre el carbón, las maderas chiquitas, el tarro de conserva convertido en chimenea, la botella con los anillos de diario.
Secreto para prender el fuego
Crecí entre asados. Mis padres tenían un quincho -pequeña construcción de ladrillos
con espacio para el carbón o la madera y una parrilla encima- al final del patio. Por allí, durante la primavera y el verano, pasaban primos, tíos, tías, abuela, amigos del colegio y los de más grande. El que se encargaba del fuego era mi papá (sigue sin cederle el puesto a nadie). Por años lo vi usar con destreza tenedores, cuchillos, secadores de pelo, en fin, todos los instrumentos básicos para hacer un asado y también me tocó verlo probar distintos trucos para prender el fuego: la cera de piso sobre el carbón, las maderas chiquitas, el tarro de conserva convertido en chimenea, la botella con los anillos de diario.
Secreto para prender el fuego
Crecí entre asados. Mis padres tenían un quincho -pequeña construcción de ladrillos
con espacio para el carbón o la madera y una parrilla encima- al final del patio. Por allí, durante la primavera y el verano, pasaban primos, tíos, tías, abuela, amigos del colegio y los de más grande. El que se encargaba del fuego era mi papá (sigue sin cederle el puesto a nadie). Por años lo vi usar con destreza tenedores, cuchillos, secadores de pelo, en fin, todos los instrumentos básicos para hacer un asado y también me tocó verlo probar distintos trucos para prender el fuego: la cera de piso sobre el carbón, las maderas chiquitas, el tarro de conserva convertido en chimenea, la botella con los anillos de diario.
Secreto para prender el fuego
Crecí entre asados. Mis padres tenían un quincho -pequeña construcción de ladrillos
con espacio para el carbón o la madera y una parrilla encima- al final del patio. Por allí, durante la primavera y el verano, pasaban primos, tíos, tías, abuela, amigos del colegio y los de más grande. El que se encargaba del fuego era mi papá (sigue sin cederle el puesto a nadie). Por años lo vi usar con destreza tenedores, cuchillos, secadores de pelo, en fin, todos los instrumentos básicos para hacer un asado y también me tocó verlo probar distintos trucos para prender el fuego: la cera de piso sobre el carbón, las maderas chiquitas, el tarro de conserva convertido en chimenea, la botella con los anillos de diario.
Secreto para prender el fuego
Crecí entre asados. Mis padres tenían un quincho -pequeña construcción de ladrillos
con espacio para el carbón o la madera y una parrilla encima- al final del patio. Por allí, durante la primavera y el verano, pasaban primos, tíos, tías, abuela, amigos del colegio y los de más grande. El que se encargaba del fuego era mi papá (sigue sin cederle el puesto a nadie). Por años lo vi usar con destreza tenedores, cuchillos, secadores de pelo, en fin, todos los instrumentos básicos para hacer un asado y también me tocó verlo probar distintos trucos para prender el fuego: la cera de piso sobre el carbón, las maderas chiquitas, el tarro de conserva convertido en chimenea, la botella con los anillos de diario.
Monday, July 30, 2012
Secreto para prender el fuego
Crecí entre asados. Mis padres tenían un quincho -pequeña construcción de ladrillos
con espacio para el carbón o la madera y una parrilla encima- al final del patio. Por allí, durante la primavera y el verano, pasaban primos, tíos, tías, abuela, amigos del colegio y los de más grande. El que se encargaba del fuego era mi papá (sigue sin cederle el puesto a nadie). Por años lo vi usar con destreza tenedores, cuchillos, secadores de pelo, en fin, todos los instrumentos básicos para hacer un asado y también me tocó verlo probar distintos trucos para prender el fuego: la cera de piso sobre el carbón, las maderas chiquitas, el tarro de conserva convertido en chimenea, la botella con los anillos de diario.
Buenos acompa241antes
Como este invierno neoyorquino no ha tenido mucho de invierno, los asados al aire libre han tenido una temporada un poco más larga que de costumbre. Los amigos ya han vuelto de las vacaciones de enero, post fiestas, y las parrilladas se han multiplicado, como si a punta de brasas fuéramos a espantar el frío que de todas maneras no quiere llegar.
Secreto para prender el fuego
Crecí entre asados. Mis padres tenían un quincho -pequeña construcción de ladrillos
con espacio para el carbón o la madera y una parrilla encima- al final del patio. Por allí, durante la primavera y el verano, pasaban primos, tíos, tías, abuela, amigos del colegio y los de más grande. El que se encargaba del fuego era mi papá (sigue sin cederle el puesto a nadie). Por años lo vi usar con destreza tenedores, cuchillos, secadores de pelo, en fin, todos los instrumentos básicos para hacer un asado y también me tocó verlo probar distintos trucos para prender el fuego: la cera de piso sobre el carbón, las maderas chiquitas, el tarro de conserva convertido en chimenea, la botella con los anillos de diario.
Comer en el Sur
Voy a pasar este verano entre Chile y Argentina, lo que en realidad quiere decir que voy a pasar el invierno por allá en el Sur. No es que tenga especial cariño por el frío, pero a veces los viajes nos planifican a nosotros, y no al revés. Ya que la cosa viene así, hay que tratar de sacarle lo mejor al invierno. Habrán asados, claro que menos que si fuera verano, pero habrán, conociendo a mi familia. Y también pan amasado, pebre y harina tostada, que queda tan bien con agua recién hervida y azúcar o como parte de un apanado para pejerreyes asados que muero por probar. Estos pejerreyes son del Sur del Sur, una receta patagónica, igual que una de lomo asado con chalotas y avellanas que desde ya planeo asarles a mis papás.
Comer en el Sur
Voy a pasar este verano entre Chile y Argentina, lo que en realidad quiere decir que voy a pasar el invierno por allá en el Sur. No es que tenga especial cariño por el frío, pero a veces los viajes nos planifican a nosotros, y no al revés. Ya que la cosa viene así, hay que tratar de sacarle lo mejor al invierno. Habrán asados, claro que menos que si fuera verano, pero habrán, conociendo a mi familia. Y también pan amasado, pebre y harina tostada, que queda tan bien con agua recién hervida y azúcar o como parte de un apanado para pejerreyes asados que muero por probar. Estos pejerreyes son del Sur del Sur, una receta patagónica, igual que una de lomo asado con chalotas y avellanas que desde ya planeo asarles a mis papás.
Secreto para prender el fuego
Crecí entre asados. Mis padres tenían un quincho -pequeña construcción de ladrillos
con espacio para el carbón o la madera y una parrilla encima- al final del patio. Por allí, durante la primavera y el verano, pasaban primos, tíos, tías, abuela, amigos del colegio y los de más grande. El que se encargaba del fuego era mi papá (sigue sin cederle el puesto a nadie). Por años lo vi usar con destreza tenedores, cuchillos, secadores de pelo, en fin, todos los instrumentos básicos para hacer un asado y también me tocó verlo probar distintos trucos para prender el fuego: la cera de piso sobre el carbón, las maderas chiquitas, el tarro de conserva convertido en chimenea, la botella con los anillos de diario.
Buenos acompa241antes
Como este invierno neoyorquino no ha tenido mucho de invierno, los asados al aire libre han tenido una temporada un poco más larga que de costumbre. Los amigos ya han vuelto de las vacaciones de enero, post fiestas, y las parrilladas se han multiplicado, como si a punta de brasas fuéramos a espantar el frío que de todas maneras no quiere llegar.
Secreto para prender el fuego
Crecí entre asados. Mis padres tenían un quincho -pequeña construcción de ladrillos
con espacio para el carbón o la madera y una parrilla encima- al final del patio. Por allí, durante la primavera y el verano, pasaban primos, tíos, tías, abuela, amigos del colegio y los de más grande. El que se encargaba del fuego era mi papá (sigue sin cederle el puesto a nadie). Por años lo vi usar con destreza tenedores, cuchillos, secadores de pelo, en fin, todos los instrumentos básicos para hacer un asado y también me tocó verlo probar distintos trucos para prender el fuego: la cera de piso sobre el carbón, las maderas chiquitas, el tarro de conserva convertido en chimenea, la botella con los anillos de diario.
Comer en el Sur
Voy a pasar este verano entre Chile y Argentina, lo que en realidad quiere decir que voy a pasar el invierno por allá en el Sur. No es que tenga especial cariño por el frío, pero a veces los viajes nos planifican a nosotros, y no al revés. Ya que la cosa viene así, hay que tratar de sacarle lo mejor al invierno. Habrán asados, claro que menos que si fuera verano, pero habrán, conociendo a mi familia. Y también pan amasado, pebre y harina tostada, que queda tan bien con agua recién hervida y azúcar o como parte de un apanado para pejerreyes asados que muero por probar. Estos pejerreyes son del Sur del Sur, una receta patagónica, igual que una de lomo asado con chalotas y avellanas que desde ya planeo asarles a mis papás.
Comer en el Sur
Voy a pasar este verano entre Chile y Argentina, lo que en realidad quiere decir que voy a pasar el invierno por allá en el Sur. No es que tenga especial cariño por el frío, pero a veces los viajes nos planifican a nosotros, y no al revés. Ya que la cosa viene así, hay que tratar de sacarle lo mejor al invierno. Habrán asados, claro que menos que si fuera verano, pero habrán, conociendo a mi familia. Y también pan amasado, pebre y harina tostada, que queda tan bien con agua recién hervida y azúcar o como parte de un apanado para pejerreyes asados que muero por probar. Estos pejerreyes son del Sur del Sur, una receta patagónica, igual que una de lomo asado con chalotas y avellanas que desde ya planeo asarles a mis papás.
Secreto para prender el fuego
Crecí entre asados. Mis padres tenían un quincho -pequeña construcción de ladrillos
con espacio para el carbón o la madera y una parrilla encima- al final del patio. Por allí, durante la primavera y el verano, pasaban primos, tíos, tías, abuela, amigos del colegio y los de más grande. El que se encargaba del fuego era mi papá (sigue sin cederle el puesto a nadie). Por años lo vi usar con destreza tenedores, cuchillos, secadores de pelo, en fin, todos los instrumentos básicos para hacer un asado y también me tocó verlo probar distintos trucos para prender el fuego: la cera de piso sobre el carbón, las maderas chiquitas, el tarro de conserva convertido en chimenea, la botella con los anillos de diario.
Buenos acompa241antes
Como este invierno neoyorquino no ha tenido mucho de invierno, los asados al aire libre han tenido una temporada un poco más larga que de costumbre. Los amigos ya han vuelto de las vacaciones de enero, post fiestas, y las parrilladas se han multiplicado, como si a punta de brasas fuéramos a espantar el frío que de todas maneras no quiere llegar.
Secreto para prender el fuego
Crecí entre asados. Mis padres tenían un quincho -pequeña construcción de ladrillos
con espacio para el carbón o la madera y una parrilla encima- al final del patio. Por allí, durante la primavera y el verano, pasaban primos, tíos, tías, abuela, amigos del colegio y los de más grande. El que se encargaba del fuego era mi papá (sigue sin cederle el puesto a nadie). Por años lo vi usar con destreza tenedores, cuchillos, secadores de pelo, en fin, todos los instrumentos básicos para hacer un asado y también me tocó verlo probar distintos trucos para prender el fuego: la cera de piso sobre el carbón, las maderas chiquitas, el tarro de conserva convertido en chimenea, la botella con los anillos de diario.
Comer en el Sur
Voy a pasar este verano entre Chile y Argentina, lo que en realidad quiere decir que voy a pasar el invierno por allá en el Sur. No es que tenga especial cariño por el frío, pero a veces los viajes nos planifican a nosotros, y no al revés. Ya que la cosa viene así, hay que tratar de sacarle lo mejor al invierno. Habrán asados, claro que menos que si fuera verano, pero habrán, conociendo a mi familia. Y también pan amasado, pebre y harina tostada, que queda tan bien con agua recién hervida y azúcar o como parte de un apanado para pejerreyes asados que muero por probar. Estos pejerreyes son del Sur del Sur, una receta patagónica, igual que una de lomo asado con chalotas y avellanas que desde ya planeo asarles a mis papás.
Comer en el Sur
Voy a pasar este verano entre Chile y Argentina, lo que en realidad quiere decir que voy a pasar el invierno por allá en el Sur. No es que tenga especial cariño por el frío, pero a veces los viajes nos planifican a nosotros, y no al revés. Ya que la cosa viene así, hay que tratar de sacarle lo mejor al invierno. Habrán asados, claro que menos que si fuera verano, pero habrán, conociendo a mi familia. Y también pan amasado, pebre y harina tostada, que queda tan bien con agua recién hervida y azúcar o como parte de un apanado para pejerreyes asados que muero por probar. Estos pejerreyes son del Sur del Sur, una receta patagónica, igual que una de lomo asado con chalotas y avellanas que desde ya planeo asarles a mis papás.
Secreto para prender el fuego
Crecí entre asados. Mis padres tenían un quincho -pequeña construcción de ladrillos
con espacio para el carbón o la madera y una parrilla encima- al final del patio. Por allí, durante la primavera y el verano, pasaban primos, tíos, tías, abuela, amigos del colegio y los de más grande. El que se encargaba del fuego era mi papá (sigue sin cederle el puesto a nadie). Por años lo vi usar con destreza tenedores, cuchillos, secadores de pelo, en fin, todos los instrumentos básicos para hacer un asado y también me tocó verlo probar distintos trucos para prender el fuego: la cera de piso sobre el carbón, las maderas chiquitas, el tarro de conserva convertido en chimenea, la botella con los anillos de diario.
Buenos acompa241antes
Como este invierno neoyorquino no ha tenido mucho de invierno, los asados al aire libre han tenido una temporada un poco más larga que de costumbre. Los amigos ya han vuelto de las vacaciones de enero, post fiestas, y las parrilladas se han multiplicado, como si a punta de brasas fuéramos a espantar el frío que de todas maneras no quiere llegar.
Secreto para prender el fuego
Crecí entre asados. Mis padres tenían un quincho -pequeña construcción de ladrillos
con espacio para el carbón o la madera y una parrilla encima- al final del patio. Por allí, durante la primavera y el verano, pasaban primos, tíos, tías, abuela, amigos del colegio y los de más grande. El que se encargaba del fuego era mi papá (sigue sin cederle el puesto a nadie). Por años lo vi usar con destreza tenedores, cuchillos, secadores de pelo, en fin, todos los instrumentos básicos para hacer un asado y también me tocó verlo probar distintos trucos para prender el fuego: la cera de piso sobre el carbón, las maderas chiquitas, el tarro de conserva convertido en chimenea, la botella con los anillos de diario.
Comer en el Sur
Voy a pasar este verano entre Chile y Argentina, lo que en realidad quiere decir que voy a pasar el invierno por allá en el Sur. No es que tenga especial cariño por el frío, pero a veces los viajes nos planifican a nosotros, y no al revés. Ya que la cosa viene así, hay que tratar de sacarle lo mejor al invierno. Habrán asados, claro que menos que si fuera verano, pero habrán, conociendo a mi familia. Y también pan amasado, pebre y harina tostada, que queda tan bien con agua recién hervida y azúcar o como parte de un apanado para pejerreyes asados que muero por probar. Estos pejerreyes son del Sur del Sur, una receta patagónica, igual que una de lomo asado con chalotas y avellanas que desde ya planeo asarles a mis papás.
Comer en el Sur
Voy a pasar este verano entre Chile y Argentina, lo que en realidad quiere decir que voy a pasar el invierno por allá en el Sur. No es que tenga especial cariño por el frío, pero a veces los viajes nos planifican a nosotros, y no al revés. Ya que la cosa viene así, hay que tratar de sacarle lo mejor al invierno. Habrán asados, claro que menos que si fuera verano, pero habrán, conociendo a mi familia. Y también pan amasado, pebre y harina tostada, que queda tan bien con agua recién hervida y azúcar o como parte de un apanado para pejerreyes asados que muero por probar. Estos pejerreyes son del Sur del Sur, una receta patagónica, igual que una de lomo asado con chalotas y avellanas que desde ya planeo asarles a mis papás.